jueves, 27 de marzo de 2014

12 de septiembre en el patio de la casa de mi madre (ya se ven algunas flores): Mamá fue a la puerta a ver quién tocaba, por lo que escucho es Haide, la vecina, entablando charla. Me parece bien que mi madre hable con los vecinos, ya que yo no la veo mucho, se las arregla bien sin mí, lamentablemente no saqué su capacidad de socializar.
Me pongo a escribir porque es lo único que tengo ganas de hacer, contar lo que estoy sintiendo en este momento.
No es mucho lo que voy a decir, veo el jardín que empieza a recuperarse del invierno y siento que me está ganando, ojalá yo me recuperara tan bien como el jardín de mi madre del invierno, de mi invierno.
Nunca pasé la primavera con la Mengana, ella me había pedido una vez que fuéramos al mueso Larreta en Primavera, porque el lugar era hermoso, lo habíamos visitado un otoño juntos nada más.
No podré cumplir esa promesa, otra vez, no sé si a la Mengana le importará eso... yo creo que las Menganas en primavera se vuelven flores, pero no de florero o de ramos, esas se ven lindas pero en realidad están muertas... sino que sería flor de maceta, de jardín, de las que crecen donde se necesite vida.
Mi Mengana debe ser una Camelia, de las que ella amaba... debe estar en el jardín más hermoso del mundo esperando el próximo invierno para volver a ser una mujer.

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