martes, 14 de enero de 2014

6 de agosto (en el 71 de madrugada por la Capital): Es muy tarde, no sé por qué siempre me quedo hasta tan tarde, el regreso a casa es largo... será que no tengo nada para hacer que me quedo siempre en otros lados tanto tiempo? me asustará la soledad de mi casa?...
No quiero hablar de ésto, ya conozco esa respuesta... quería decir otra cosa. Vi algo que llamó mi atención mientras esperaba el bondi, un globo solitario que deambulaba por la calle Sarmiento.
No parecía un globo perdido, un globo olvidado o soltado por algún niño, algún hilo gastado.... era la imagen misma de la melancolía, la soledad, un ser que ya no volaba, a duras penas se dejaba llevar por el viento siempre muy al ras del suelo, casi que le veía un rostro triste, una mirada apagada, una boca cerrada.
Yo estaba sentado en el cordón de la vereda, el globo pasó por atrás mío indiferente y sin mirarme, sentí mucha tristeza por él, y a la vez muy identificado... sentí que era un símbolo de algo más importante, una respuesta de alguna pregunta que ya había olvidado.
Entonces miré al cielo y vi la Luna, brillante y pálida, completa junto a un edificio y pensé, que tal vez, ella lo miraba al globo, de reojo sin que éste lo notara... tal vez el globo le había declarado su amor a la Luna y ella lo rechazó, aludiendo que su amor es otro, mucho más grande, su amor es el Sol , que han estado desde siempre y que su pobre amarillo de latex no es comparación, entonces el globo hoy pasea en soledad por las noches porteñas huyendo de las alturas del Universo escapando de la mirada de la Luna...
Qué diría Mengana?... que quizás la Luna lo amaba y no tenía coraje... o tal vez, eso digo yo...
Ya tengo que bajar.

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