viernes, 23 de agosto de 2013

15 de julio (en una plaza, lleno de hojas de otoño): Hoy me levanté con este pensamiento "debajo de tu música están sus ojos"... no sé bien que significa. Soñé con Mengana, con la mesera del bar, con uno de los viejos del bar de mi tío... no recuerdo que sucedió, pero sé que todo me llevo a ese pensamiento de la mañana.
Cuando me levanto con esos pensamientos yo creo que son palabras que las Menganas graban en el Sol durante la noche y cuando amanece, éstos se revelan al mundo. Soy tan ingenuo que oigo esas palabras que dicen las Menganas y las creo con todo el corazón. 
Recordé a una novia muy lejana que me había dejado por última vez una tarde que me dijo "No puedo estar con nadie" y a los 3 meses la vi saliendo con un tano bien parecido. 
Ahora me rio de lo patético de mi pasado, de mis angustias, me rio de mis pensamientos.
El invierno es un momento reflexivo, la primavera mueve los cuerpos... 
Oigo música en la plaza, las hojas, el viento, la calle, la gente, es la orquesta de la vida y creo que veo sus ojos cuando cierro los míos... a eso se refería Mengana cuando me habló ésta mañana...

miércoles, 21 de agosto de 2013

6 de julio (en el bondi volviendo a casa): Le conté a Carlos, mi amigo, de la historia de la mesera y le mostré la historia escrita en el individual, me dijo que era simplemente maravilloso (no con esas palabras porque el vocabulario de Carlos no admite ese adjetivo, habrá dicho como "que groso"). Y me recomendó  que escribiera una historia con eso, "a vos te gustan esas cosas, así le rendís homenaje chabon".
Pese al tono de su sugerencia, la idea me encantó, mejor dicho, me entusiasmó... quizás al escribir una historia basado en la historia que ella misma escribió... no sé, fantaseo, pero  quizás así algún día ella lo lea y me encuentre y me venga a decir su nombre y agradecerme...
"Escribir una historia sería como decirle gracias, no?" le dije. Carlitos  asintió, lo cual fue muy bueno para mí, me preguntó "cómo se va a llamar el cuento?", "como ella" le contesté... "maquina de maravillas".
Obviamente que Carlos se rió y me tildó de cursi, pero nuestra amistad ya está basada en este tipo de situaciones.
Si la Mengana me viera, no sé si estaría orgullosa o me diría que esté alerta...
5 de Julio (en un bar en Martinez, madrugada): Un día llegué a este bar en medio de una caminata nocturna. Tengo la insalubre costumbre de que cuando no sé que hacer conmigo mismo camino sin rumbo, y una noche, más calurosa que ésta, entré a éste bar, el cual me resulta patético e insoportable, pero al cual frecuento por una única razón.
Un bar con pretensiones de "bar alemán" viste a sus empleados de niños cantores y a sus empleadas de nenas bobas (con polleras y trenzas si es posible). Un lugar más bien hecho para que la gente se abandone, en los meses que lo he frecuentado presencié al menos 5 separaciones. Un tipo grande con pinta de jefe racista y macho (y sospecho que con el tic de ser infiel y manipulador) recorre el mostrador con mirada de contradicciones... será porque su alma se encuentra en contradicción, por su infatigable esfuerzo de pretender ser buen tipo en medio de su hijaputes o quizás por conflictos internos, profundos y  antiguos, no sé.
No importa, esas son todas las razones por las cuales jamás pisaría este lugar, una sensación horrible de salir corriendo me invadió desde el primer momento que crucé su umbral. Pero ya me conozco, siempre en la boca del lobo intento experimentar lo desagradable hasta el final. En cuanto pedí una cerveza y tomé un primer sorbo pensé que sería el final pero no... y  aquí la razón por la cual durante tantos meses vengo aquí.
Miré alrededor con el sabor de la cerveza "medio pelo" en la boca, a un rengo entrando al baño, un motoquero brindando en otra mesa y en el mostrador, totalmente distraída, abstraída, con los codos sobre la mesada y la cabeza entre las manos, concentrada en quién sabe qué, una mujer, una de las mozas... tenía el pelo largo, muy largo, dedos de músico, un lunar en el mentón y una mirada tan antigua, que miraba todo, absolutamente todo. La sensación que me provocó no la puedo describir con certeza, lo cual me genera, y me generó en su momento también, mucha incomodidad y fascinación.
En las sucesivas visitas al bar (tampoco tantas pero valiosas) descubría un poco más de la mujer. Totalmente torpe e inútil para un trabajo como el de mesera, siempre pensando en otra cosa en lugar de la atención al público. La veía permanecer impoluta frente a los retos de su jefe y los reclamos de sus compañeros. Cuando una conversación no le interesaba más simplemente huía despavorida al mostrador, a aquella posición en que la vi la primera vez. Todos intentaban levantarsela, mujer hermosa hay que decirlo, pero ella no sabía responder más que a su personaje de mesera alemana boba, como si su trabajo fuera un teatro, como si esa actitud fuera un escudo para que su alma pudiera cumplir su verdadera misión, tener sus verdaderos pensamientos, cuestionar la vida misma.
Una noche, luego de verla rechazar por enésima vez al rengo y permitir los halagos de su jefe, el cual si no la estaba retando, la estaba desnudando con los ojos de manera muy burda. La veo en el mostrador con su rostro en intensa concentración, hasta que en un arranque de alegría, abre los ojos como entrando en la conciencia de algo místico y maravilloso, tomó uno de los individuales de papel  de las mesas (horribles por cierto) y se pone a escribir en él. Su pasión, la intensidad y amor con la que escribía y anotaba, esa imagen me paralizó e hizo que soñara con ella esa noche, elucubrando sobre cuál habría sido su historia. Jamás olvidaría ese recuerdo...
Pero hoy es un día triste, éste día llego al bar y me dicen que la mesera renunció. Nunca me animé a preguntarle el nombre o hablarle... todos la llamaban por un apodo que me resulta tonto, más que nada porque quería su nombre, no otra cosa, no un apodo... Sin embargo siempre todo tiene su salida. El chico que me dijo que se fue se me acercó y me entrego un individual doblado, diciendo "esto lo dejó para vos", y se fue.
En mi extrañes abrí el individual y me encontré con la historia que la mesera escribió aquel día que me "enamoré" de ella, una historia tan disparatada, tan inquietante y que transcurría en este bar.
En ningún lugar hacía referencia a mi persona, ni decía porqué me daba a mí este escrito, hasta puede haber sido una mentira del mesero que al ver mi tristeza me regaló esta hoja olvidada por la chica para mi consuelo. Pero no importa...
Así fue como una vez más... se escapa una mujer salida de alguna fantasía, o de algún cuento... no sé si la volveré a ver, si la cruzaré en algún lugar de la vida, sé que no volveré jamás a este bar, me resultaría insoportable entrar y no verla... Ya perdí a una Mengana, la sensación de perder una mujer es terrible, sólo deseo retener su rostro y sus manos de músico lo máximo que pueda en mi memoria...

jueves, 15 de agosto de 2013

30 de junio (mañana es mi cumpleaños, me siento como Soriano, triste solitario y final ja!): Mi cumpleaños me recuerda a que la Mengana se fue, porque desapareció poco después de mi cumpleaños, eso nunca lo dije...
Pensaba entonces... la Mengana desapareció. Sin aviso, sin confesarme su plan, su huida (cual Poroto), nada de eso, sólo se fue. ¿Y si hubiera sido de otra manera?, ¿si se hubiera despedido?, ¡mejor! si me hubiera dicho con palabras, textual: "Claudio, clau, te dejo, no puedo seguir con vos...", o lo más textual que se pueda....
¿Me hubiera ido sin más?, digo... ya lo he hecho tantas veces... irme, sin ninguna pretensión ni esperanza. Me duele el conflicto, me cuesta la despedida, mirar unos ojos, sentirse... ¿será solo?... no sé.
¡Imaginemos que no!, imaginemos lo que hubiera pasado si fuera valiente (que no lo soy). Y me hubiera marchado, obediente a su petición de dejarme, pero a las pocas cuadras, como si me resultara  insoportable, regresara corriendo, tocara el timbre de su departamento, me atendiera, subiera, y mirándola a los ojos le dijera que no me voy, que no se vaya... ¿qué me hubiera dicho?, ¿qué habría pasado?...
Conozco mi suerte y un poco a las Menganas, a esta altura creo que un poco las conozco... ella habría dicho, "Te quiero y te agradezco de que regresaras, que corrieras para ello!, me alegra ver tu corazón acá entre vos y yo... pero eso no cambia mi decisión... ni hoy, ni mañana"
Quizás por eso Mengana sólo desapareció, quizás por eso las Menganas desaparecen, porque saben que esas cosas son inamovibles, que lo que sus corazones dicen (errados o no) no tiene vuelta atrás...

En horas es mi cumple, no estoy angustiado, ni enojado, mucho menos arrepentido, pero la tristeza es una condición humana, y no escapo a sus ojos... de todos modos voy a ser muy feliz... eso me enseñó Mengana...
20 de junio (en la cocina por la tarde con una guitarra desdentada): Se le rompió el Sol a la guitarra, es la tercer cuerda de abajo para arriba, de plástico, marca "la más barata que encontré ese día". Lo especifico para sentir que algo sé de ésto del instrumento... cuando se me rompió en medio de una canción muy sonsa y sencilla, pero que me permite desplegar todo mi acting que me hace creer, en mi soledad, que soy un gran músico, un romántico ferviente o un rebelde poderoso...
Pero en mi pasión la cuerda no dio más o no quiso continuar nuestra dupla y se rompió... en ese momento pensé, entre mi atónito, que si la Mengana hubiera estado presente le habría organizado un funeral con honores y condecoraciones a la Tercer Cuerda, la "Sol" de mi guitarra...

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