jueves, 30 de mayo de 2013

26 de Mayo (nublado arriba del 60 rumbo a casa): Hace un momento estaba en la parada del bondi en Palermo con mi amigo Carlos, un pibe poco estimulante y, en ocasiones, desagradable, pero que los años han hecho que nos acostumbremos el uno al otro. Me acompañó a la parada porque se quedaba en capital y yo me tenía que volver. Mientras esperábamos vimos uno de esos colectivos enormes que son como dos colectivos pero unidos por un fuelle, “mirá, un acordeón con ruedas” me dijo en voz baja, a mí me parecía más un bandoneón y me acordé que la Mengana estaba enamorada de ese instrumento o por lo menos recuerdo que lo mencionaba muchas veces. Entonces lo miré a Carlos y le pregunté, “¿alguna veces pensaste mucho en una mujer?”. Carlos es un hombre muy banal, básico, y mujeriego, realmente no esperaba gran respuesta de su parte. Me miró frunciendo el entrecejo, como si en lugar de buscar la respuesta buscara el porqué de mi pregunta. Y me dijo “cuanto más te aferras a las cosas viejas, más cosas nuevas te pierdes… es bueno recordar, por respeto y siempre con alegría, incluso lo malo… pero mientras menos soltemos menos horizonte nos queda. Lo que vendrá seguramente no será igual, pero lo importante es que sea distinto, eso lo hace valioso”. O algo así me dijo.
Me quedé en silencio, abrumado, el bondi llegó a los 2 minutos y Carlos se despidió de mí como siempre, un poco chabacanamente como si nunca hubiera pronunciado su reflexión. Y ahora me quedo pensando que quizás las Menganas se manifiestan de maneras inexplicables.

martes, 21 de mayo de 2013

18 de Mayo (insomnio en la cocina con una mate): Cuando llegué a casa una bandada de platos acumulados de una semana me esperaban en la bacha. En ese momento sentí que todos los platos sucios del mundo se habían reunido en mi cocina. Mientras lavaba, me sonreía pensando en lo Mengánico de la frase… claro que yo no tengo una Candela que venga todas las noches a lavar y menos a arroparme hasta dormirme. Bien que me vendría…
Me desvelé pensando en Mengana y en Candela, quizás en este mismo instante la cubana se está yendo a su casa tras haber dejado a la Mengana dormida, sencilla, sonriente y en paz…
Último mate y me acuesto.

miércoles, 15 de mayo de 2013

15 de mayo (tomando mate en casa, de tardecita): Me llamó la tía hace un rato para contarme que estaba agradecida por el paseo que le di por la capital a la novia de mi primo, parece que mujer en cuestión ya regresó a su casa y le dijo a mi primo que la había pasado estupendamente, y él, a su vez, habló con su madre para agradecerle a ella y a mí por el trato que le dimos a su novia… uf… que enredo, pero así de enredado me habló la tía. Los años tal vez, o quizás lo acotado de su lenguaje…
En fin, esto me hizo reflexionar sobre el amor, no mucho. En cuanto esto me genera demasiadas contradicciones o sentimientos confusos detengo el pensamiento. Pero pensaba, por encima, que el amor genuino tiene que ver con una entrega denodada que no espera nada del otro. Claramente hablo de un amor puro, no porque sea perfecto sino porque no tiene nombre. No es amor de hermanos, no es amor de pareja, no es amor de madre, no es amor al otro, es amor en un sentido abstracto. Primero deberíamos aprender a amar de esa manera y luego depositarlo en el otro. Una vez que lo depositamos, estamos en condiciones de exigir, de condicionar… porque el amor no es incondicional, y me parece bien que así lo sea. Sin embargo el amor puro es incondicional, porque no tiene condición real, es puro sentimiento.
Otra vez me enredo en mis pensamientos… de nuevo.
El amor puro es pura entrega, no se debe esperar nada a cambio… el amor puro es desagradecido, es injusto… porque uno ama pero nadie te ama…
Con la Mengana era así, quizás lo siga siendo (si es que ella no ha cambiado mucho). Cuando uno amaba a la Mengana, la Mengana era injusta, te era indiferente, te ignoraba, desagradecida… pero esa postura era de profundo amor.
La Mengana no me hubiera amado nunca, para que así yo pudiera aprender a amar de esa manera desinteresada… para que amara puramente, para que conociera ese amor incondicional.
¡Ojo! Mengana amaba condicionalmente, ¡por supuesto!, sin eso no podría vivir. La Mengana necesitaba que la amen, pero en su injusticia y contradicción, exigía todo lo contrario en los otros… eso hacía de la Mengana una mujer maravillosa…
Eso aprendí del amor con la Mengana, o quizás lo aprendí mal…

sábado, 11 de mayo de 2013

7 de Mayo (en el bar con mi submarino): Es terriblemente frustrante no saber qué decir, siento que ahora mismo escribo por compromiso, escribo para tratar de describir un vacío, una nada…no… escribo para llenar, sí, para llenar ese vacío. No tengo deseos de contar algo porque no se me ocurre nada, pero tampoco puedo pretender que mi diario este lleno de historias sublimes, incluso pretender que hayan historias. Un diario es para reflejar mi intimidad, para explayar mi espíritu, mi personalidad, mi decadencia, mi miseria, mi virtud. Pero soy tan arrogante que espero demasiado de estas hojas, las condiciono, vuelvo a mi diario un ideal inalcanzable, ¡peor!, vuelvo a mis palabras, a mi alma un ideal inalcanzable.
Perder Menganas, sentir frustración, perder a una Mengana me resulta un fracaso, ¿para qué estoy en este mundo?, ¿para escribir en un diario?, ¿para no saber que esperar de lo próximo que escriba?, ¿lo que sucederá en el mundo?, ¿en mi mundo?, ¿en el de los demás?...
Veo a los viejos del bar bebiendo silenciosamente, llenos de años y pesares. Veo la calle con toda esa indiferencia de la gente que camina en el microcentro, “todo lo que importa es lo que debo hacer”. Una mujer vende flores en la esquina, nunca la había visto, un señor con traje camina mirando su celular, una muchacha linda mueve los labios cantando en silencio lo que escucha en su mp3. ¿Y yo?... escribo en un bar, en un diario… no escribo por oficio ni trabajo, escribo para aliviar mi mente, para “llenar”, como dije.
Ahora que lo pienso… yo conocí a una Mengana, a una gran Mengana, que me retaría si expresara todo esto en voz alta, que se decepcionaría, con mucho amor, de mi petulancia… “¿preguntas por qué?” me diría, “no te das cuenta de nada, porque lo único que te importa sos vos, y así nunca vas a lograr lo que tenés que lograr en este mundo, que tristeza”…
No tengo idea ni de cómo imagino sus respuestas, incluso podría ser todo una fantasía… pero no, y no importa… no necesito que nadie más lo crea… no importa si es un invento mío (¡cosa que no es!)… las palabras de esta Mengana que no está me dan razones para seguir en este mundo.
Chau diario, le voy a regalar mis medialunas a la mujer que vende flores, la Mengana estaría de acuerdo.

viernes, 3 de mayo de 2013

5 de mayo (de noche en la cocina comiendo una empanada fría): Tengo un primo que se fue a vivir al interior hace como tres años. La tía Claudia siempre me dice que tengo que ir a verlo, que me va a recibir bien. Como dije alguna vez, mi familia me tiene cariño por alguna extraña razón, un cariño que no comparto en intensidad. Bueno, la cosa es que parece que tiene una novia que se venía para Buenos Aires unos días por razones de laburo o algo así y la familia me pidió que fuera su guía turístico dado que soy el que más conoce la capital, porque soy culto (lo cual deducen porque me ven leer seguido) y porque mi primo no podía acompañarla, se tenía que quedar laburando, o algo así. El tema fue que accedí no sin tratar de zafar de aquella responsabilidad. La muchacha llegó esta mañana, la pasé a buscar a Retiro y fuimos derecho para Banfield a lo de mi tía Claudia para que conociera a su actual “nuera”. La chica era muy bonita y simpática, irradiaba una personalidad muy libre, un humor a flor de piel, pero me perturbaba mucho su mirada, la cual era muy triste. Claro que detrás de tan apasionante personalidad y vitalidad pasaba totalmente desapercibido, pero sus ojos, muy en lo profundo, acunaban una tristeza vieja, muy vieja, como de años, de vidas…
Luego de dejar todo en lo de la tía y de las presentaciones correspondientes, a insistencia suya nos fuimos a Capital a recorrer lugares interesantes, yo sólo le prometí que visitaríamos los lugares que a mí me resultaban interesantes de Capital y nada más, ella accedió y fuimos. Estuvimos en el Museo Larreta de Belgrano, en una plazoleta pegada a las vías en la calle Plaza de Villa Urquiza, fuimos hasta el Puente de la Universidad de Derecho, recorrimos San Telmo enteramente y tomamos algo en el bar de mi tío (que no es el marido de Claudia).
El tour completo fue inesperadamente emocionante, divertido, la chica tomaba mate con tanto amor y solemnidad que me conmovía, sus palabras me llenaban en alma, ser su acompañante me generó una completud increíble… era como volver a ser niño y ser amado como un hijo, ser amado como un ser inocente y puro.
Antes que anocheciera nos fuimos a Constitución, ella no quería que la acompañara hasta Banfield, mi tía la esperaría en la estación y se irían juntas a su casa. No le pregunté por qué, sentí que lo mejor era no saberlo. Nos saludamos con un abrazo que me inhibió pero que disfruté. Cuando ya no la vi más por alguna razón empecé a lagrimear, no a llorar sino a soltar lágrimas… Me fui caminando hasta Retiro y de ahí tomé el tren hasta casa. Las casi 40 cuadras hasta la estación las pasé lagrimeando y sintiendo pena. En el tren sentí vació. Cuando entré a casa, ya no existía el tiempo, ya no sentía nada, ni frío, ni calor, ni cansancio, ni pena, ni amor… no sentía…
Mientras escribo esto y mastico mi empanada, creo que lo entendí… me despedí de una Mengana, no una Mengana completa como la mía, pero una Mengana al fin y eso me provoca este frío en el alma, porque a las Menganas no se las vuelve a ver más cuando nos despedimos de ellas y porque una vez más, perdí una Mengana para siempre…

visitas al Diario