jueves, 25 de abril de 2013


28 de abril (de tarde en el tren rumbo a casa): Hoy en el bar se me acercó “Bolita”, uno de los viejos habitué. Un hombre de rostro sencillo, que a sus 76 años sigue vistiendo el mismo gastado traje que nunca colgó, desde aquel marzo en que lo jubilaron de la sección de contaduría del Correo Central, o eso fantaseaba cuando lo miraba como suelo mirar a los viejos de este bar, tan claros, tan puros e inocentes que se niegan a creer que el mundo es distinto.
Yo estaba sentado con mi submarino observando el ventanal como de costumbre, cuando Bolita se puso adelante mío con semblante preocupado, miraba la mesa como si sus pensamientos no le permitieran levantar la cabeza, como si su preocupación fuera demasiado pesada para erguir su cuerpo, “qué pasa Bolita?” le dije un poco incómodo, suspiró y me dijo “los años pasan “Sobrino” y la vida es vertiginosa, bah, mi vida no fue vertiginosa pero sí ocupada… uno se ocupa y se preocupa de la vida pero al jubilarse y vivir la vejez uno empieza ocuparse y preocuparse, a meditar, como cuando era pibe, o sea de la vida en serio…”, “La vida en serio? cómo es eso?” pregunté, “Claro, la vida de grande son las cuentas, el voto, el ahorro, vacaciones, hacer fila, pero cuando uno ya no se ocupa de eso, y cuando uno no se ocupaba de eso, uno pensaba en cosas como mariposas, de dónde sale el Sol, a dónde va cuando no está, qué es el amor, qué pasa con la luz de la heladera… me explico?”, “Bastante…y en qué pensás Bolita?”. Era maravilloso lo que estaba sucediendo y deseaba que continuara lo máximo posible, antes de que la rutina lo llevara a su mesa. “Siempre te veo pensando “Sobrino” y dicen que sos así bocho, medio filósofo, entonces te quería preguntar… porque ya soy viejo y voy siendo más viejo cada día y tengo tiempo para pensar en cosas que son muy boludas pero son en las cosas que pienso hoy, y me comen la cabeza… para vos cuando empezó el mundo?... porque eh oído que hay teorías que dicen que el mundo podría haberse inventado hace sólo 15 minutos y todo lo que recordamos son fantasías o algo así....”. Que Bolita me viniera con semejante reflexión me dejaba pasmado, una duda respetable, jugosa, digna de pensarse. No suele suceder que los viejos de este bar vengan con temas tan profundos, siempre es fulbo y política. Debía otorgarle al viejo una generosa respuesta, que estuviera a la altura de su meditación. Fue entonces que recordé algo que me pasó alguna vez (hace tiempo uf!) en la casa de la Mengana, yo me encontraba desayunando con ella y en medio de la profunda paz de su hogar me dijo mirándome sobre la taza de té “Sabés Claudio, creo que te diste cuenta, y sí, el Mundo empieza en esta Casa…”.
Me sonreí con nostalgia, Bolita me miraba con apremio y le respondí “Bolita, la pregunta no es cuando, la pregunta es dónde…”. El viejo se quedó pasmado un rato, mi respuesta no era, para él, nada concreta, pero lo mágico fue que sonrió, me dio una palmada en la mano y antes de levantarse e ir a su mesa a charlar de fulbo con Jorge me dijo “Vo´ sí sos bochudo Sobrino, vo´ sí que tenés la cabeza loca, jaja!”

jueves, 18 de abril de 2013

20 de abril (desayunando): Hace una semana encontré en el asiento de la estación San Juan del subte un sobrecito muy chiquito que parecía de regalo, adentro había una mini notita que decía “te lo regalo” y un prendedor muy simpático: dos coyas pegados, un hombre y una mujer, unidos por el pegamento y los hilos de colores. Como no había nadie más en la estación (fue un domingo muy temprano ahora que recuerdo) asumí que el regalo era para mí. Esa noche al volver a casa encontré debajo de la mesita de luz un par de medias que creí haber perdido, lo raro es que estaban en una bolsa de plástico prolijamente dobladas.
Por alguna razón sentí que los coyas con su nota y las medias, guardaban una especia de relación mística, y por eso decidí darle nombres a los coyas como agradecimiento. El varón se llama Adolfo y la nena se llama Amanda… me reí en ese momento imaginando que a la Mengana le hubiera encantado ese gesto, incluso siento que los nombres los puso ella, la oigo diciendo “ellos deben estar juntos toda la vida, por eso están pegados, tenés que ponerles nombre porque se van a enojar con vos y como te devolvieron tus medias (porque es obvio que fueron ellos) ahora estas obligado a cantarles todas las noches antes de irte a dormir para que no se sientan tristes”.
Es por eso que desde hace una semana les vengo cantando a los coyas, que se pasan el día entero en mi mesa de luz, no los saco por miedo a perderlos, aunque seguramente la Mengana me retaría por eso, “ellos quieren ver el mundo, conocer la luz del Sol hombre malo!” diría… pero aún no es el momento. El primer día les canté “Ojos de videotape” de Charly, porque esa canción le gustaba mucho a la Mengana…

domingo, 14 de abril de 2013

7 de abril (3am en mi cama): Me desperté en medio de la noche para ir a al baño a mear, cuando regresé a mi cama una vez acostado me percaté de un hecho curioso que hizo que me levantara nuevamente a escribir esto en mi diario antes de olvidármelo por la mañana (cosa que sé que les suele suceder a los artistas en sus inspiraciones nocturnas, no sé si llamarme artista, pero inspirado creo que sí, de la inspiración puedo apropiarme). Desde que la Mengana se fue, tengo la costumbre de, algunas noches, dormirme abrazado a la almohada…. creo que digo su nombre mientras me voy durmiendo, es cursi, pero es verdad, que tonto… supongo que es una manera de llamarla, o mejor dicho, un conjuro para invocarla y volver a soñar con ella.
Ya no sueño con Mengana, desapareció incluso del mundo de los sueños, por lo menos de los míos…

viernes, 12 de abril de 2013

6 de Abril (madrugada de otoño): Hoy tuve que ir hasta Lomas de Zamora… cuando volví, de noche tarde, inevitablemente pasé por Constitución. Esperando el bondi, cerca de las ratas y de un puesto de revistas, recordé que ya había estado en ese lugar, en esa parada, esperando ese mismo 60 mil veces antes, porque la Mengana vivía muy cerca, en el barrio de San Telmo, y al terminar mis visitas, muchas veces hasta altas horas de la noche, llegaba hasta aquí donde me permitía asimilar o comprender todas las cosas que Mengana me hubiera manifestado. Durante el largo viaje de 2hs hasta Acassuso me permitía enojarme o sonreírme de todas las palabras, reproches y mimos que aquella mujer profesaba en su casa. Ahora que lo pienso sigo sin recordar la dirección de la Mengana, nunca más volví a cruzar su edificio, de todos modos hace tiempo que dejé de buscarla, cundo se trata de Menganas es algo inútil. Mientras esperaba en la oscuridad tan insegura de aquel sitio, recordé que a ella le asustaba andar sola de noche, en ocasiones se privaba de hacer actividades que le generaban placer por miedo a volver sola a su casa, me angustiaba pensar que mi Mengana sintiera miedo, siempre que podía la alentaba a que saliéramos a caminar de noche, ella en esas ocasiones bailaba de alegría al ver la negritud de las calles y a la Luna tan amable. Apoyado en el poste de la parada sonreí recordando a mi Mengana y al olor de su barrio, huele a mujer antigua, a juguetes de madera y eternidades.
Como la extraño a veces, debería pensar más en ella…

domingo, 7 de abril de 2013

3 de Abril (noche fresca): Tengo en mi casa una colección interminable de té: de boldo, manzanilla, frutilla, durazno, manzana, frutos rojos, hierbas mentoladas, de limón, canela, té verde, té blanco, etc. Todos en saquitos, dada mi rusticidad para su elaboración, y lo más interesante es que desde pequeño aborrezco el té, siempre me recordaban a estar enfermo y de más grande me daba nauseas beberlo en ayunas. Sin embargo ahora los tomo con diligencia y puntualidad… siempre a las cinco de la tarde. Tomo en tetera, con tacita en platito y acompañado (en lo posible) con una tora. No me di cuenta de este cambio hasta hoy, en que me llevaba a la boca un sorbo de té de mosqueta. Comencé esta costumbre cuando conocí a la Mengana por orden y capricho suyo, hoy lo bebo con la esperanza de oír su voz al reprocharme, “si lo preparás así pierde el sabor”…. porque eso querría decir que la silla vacía frente mío y la taza extra que siempre pongo sobre la mesa son suyas… pero esto solo pasa en mi imaginación, seguiré bebiendo hasta que la Mengana regrese, cosa que sé que nunca ocurrirá.
28 de marzo (día de otoño): Cada tanto termino de arrancar de los árboles una hoja seca que no ha caído con la esperanza de que aparezca la Mengana a reprocharme con su voz "dejalas hombre malo, que ellas pueden solas, no necesitan tu ayuda egoísta!"... esa sensación me divierte y me causa vértigo.

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