viernes, 13 de septiembre de 2013

26 de julio (en la plaza a 2 cuadras de casa, 2 de la madrugada... y dale con el 2):  La Luna está amarilla y creciendo, no parece la de siempre es distinta a tantas otras Lunas que ha visto la Tierra. Siempre creí que cuando la Luna cambia es porque la Mengana está en una transformación personal, espiritual profunda. Creo haber dicho que las Menganas tienen una relación muy especial con la Luna, como si la Luna hubiera sido una vieja Mengana que un día en su infinito amor se convirtió en un astro para cuidarnos desde el Universo. La Tierra somos los humanos, somos los Claudios y la Luna es la Mengana que nos vigila, que nos acompaña, pequeña e insignificante determina el flujo de los mares, el día y la noche de maneras imperceptibles
Como dije... la Luna está amarilla creciendo... la Mengana en algún lugar del mundo está llegando a ser total, nueva y maravillosa...

jueves, 5 de septiembre de 2013

20 de Julio (en un bondi nocturno yendo a lo de Carlitos): A veces no me acuerdo cómo es una Mengana, en ese momento siento mucho miedo y cierro los ojos y aprieto mi cara, cierro los puños y frunzo mi cabeza... entonces recuerdo que una Mengana es como la orilla de un mar, espumosa, que va y que viene, no dura mucho y deja marca...
A veces tengo miedo de encontrarme con una Mengana, porque siento que no sabría que hacer con ella, y siento que la volvería a perder... creo que los corazones están hechos para una sola Mengana,atesorar a otra podría lastimar severamente mi corazón...
Que tonterías que pienso, por suerte ya me bajo...

viernes, 23 de agosto de 2013

15 de julio (en una plaza, lleno de hojas de otoño): Hoy me levanté con este pensamiento "debajo de tu música están sus ojos"... no sé bien que significa. Soñé con Mengana, con la mesera del bar, con uno de los viejos del bar de mi tío... no recuerdo que sucedió, pero sé que todo me llevo a ese pensamiento de la mañana.
Cuando me levanto con esos pensamientos yo creo que son palabras que las Menganas graban en el Sol durante la noche y cuando amanece, éstos se revelan al mundo. Soy tan ingenuo que oigo esas palabras que dicen las Menganas y las creo con todo el corazón. 
Recordé a una novia muy lejana que me había dejado por última vez una tarde que me dijo "No puedo estar con nadie" y a los 3 meses la vi saliendo con un tano bien parecido. 
Ahora me rio de lo patético de mi pasado, de mis angustias, me rio de mis pensamientos.
El invierno es un momento reflexivo, la primavera mueve los cuerpos... 
Oigo música en la plaza, las hojas, el viento, la calle, la gente, es la orquesta de la vida y creo que veo sus ojos cuando cierro los míos... a eso se refería Mengana cuando me habló ésta mañana...

miércoles, 21 de agosto de 2013

6 de julio (en el bondi volviendo a casa): Le conté a Carlos, mi amigo, de la historia de la mesera y le mostré la historia escrita en el individual, me dijo que era simplemente maravilloso (no con esas palabras porque el vocabulario de Carlos no admite ese adjetivo, habrá dicho como "que groso"). Y me recomendó  que escribiera una historia con eso, "a vos te gustan esas cosas, así le rendís homenaje chabon".
Pese al tono de su sugerencia, la idea me encantó, mejor dicho, me entusiasmó... quizás al escribir una historia basado en la historia que ella misma escribió... no sé, fantaseo, pero  quizás así algún día ella lo lea y me encuentre y me venga a decir su nombre y agradecerme...
"Escribir una historia sería como decirle gracias, no?" le dije. Carlitos  asintió, lo cual fue muy bueno para mí, me preguntó "cómo se va a llamar el cuento?", "como ella" le contesté... "maquina de maravillas".
Obviamente que Carlos se rió y me tildó de cursi, pero nuestra amistad ya está basada en este tipo de situaciones.
Si la Mengana me viera, no sé si estaría orgullosa o me diría que esté alerta...
5 de Julio (en un bar en Martinez, madrugada): Un día llegué a este bar en medio de una caminata nocturna. Tengo la insalubre costumbre de que cuando no sé que hacer conmigo mismo camino sin rumbo, y una noche, más calurosa que ésta, entré a éste bar, el cual me resulta patético e insoportable, pero al cual frecuento por una única razón.
Un bar con pretensiones de "bar alemán" viste a sus empleados de niños cantores y a sus empleadas de nenas bobas (con polleras y trenzas si es posible). Un lugar más bien hecho para que la gente se abandone, en los meses que lo he frecuentado presencié al menos 5 separaciones. Un tipo grande con pinta de jefe racista y macho (y sospecho que con el tic de ser infiel y manipulador) recorre el mostrador con mirada de contradicciones... será porque su alma se encuentra en contradicción, por su infatigable esfuerzo de pretender ser buen tipo en medio de su hijaputes o quizás por conflictos internos, profundos y  antiguos, no sé.
No importa, esas son todas las razones por las cuales jamás pisaría este lugar, una sensación horrible de salir corriendo me invadió desde el primer momento que crucé su umbral. Pero ya me conozco, siempre en la boca del lobo intento experimentar lo desagradable hasta el final. En cuanto pedí una cerveza y tomé un primer sorbo pensé que sería el final pero no... y  aquí la razón por la cual durante tantos meses vengo aquí.
Miré alrededor con el sabor de la cerveza "medio pelo" en la boca, a un rengo entrando al baño, un motoquero brindando en otra mesa y en el mostrador, totalmente distraída, abstraída, con los codos sobre la mesada y la cabeza entre las manos, concentrada en quién sabe qué, una mujer, una de las mozas... tenía el pelo largo, muy largo, dedos de músico, un lunar en el mentón y una mirada tan antigua, que miraba todo, absolutamente todo. La sensación que me provocó no la puedo describir con certeza, lo cual me genera, y me generó en su momento también, mucha incomodidad y fascinación.
En las sucesivas visitas al bar (tampoco tantas pero valiosas) descubría un poco más de la mujer. Totalmente torpe e inútil para un trabajo como el de mesera, siempre pensando en otra cosa en lugar de la atención al público. La veía permanecer impoluta frente a los retos de su jefe y los reclamos de sus compañeros. Cuando una conversación no le interesaba más simplemente huía despavorida al mostrador, a aquella posición en que la vi la primera vez. Todos intentaban levantarsela, mujer hermosa hay que decirlo, pero ella no sabía responder más que a su personaje de mesera alemana boba, como si su trabajo fuera un teatro, como si esa actitud fuera un escudo para que su alma pudiera cumplir su verdadera misión, tener sus verdaderos pensamientos, cuestionar la vida misma.
Una noche, luego de verla rechazar por enésima vez al rengo y permitir los halagos de su jefe, el cual si no la estaba retando, la estaba desnudando con los ojos de manera muy burda. La veo en el mostrador con su rostro en intensa concentración, hasta que en un arranque de alegría, abre los ojos como entrando en la conciencia de algo místico y maravilloso, tomó uno de los individuales de papel  de las mesas (horribles por cierto) y se pone a escribir en él. Su pasión, la intensidad y amor con la que escribía y anotaba, esa imagen me paralizó e hizo que soñara con ella esa noche, elucubrando sobre cuál habría sido su historia. Jamás olvidaría ese recuerdo...
Pero hoy es un día triste, éste día llego al bar y me dicen que la mesera renunció. Nunca me animé a preguntarle el nombre o hablarle... todos la llamaban por un apodo que me resulta tonto, más que nada porque quería su nombre, no otra cosa, no un apodo... Sin embargo siempre todo tiene su salida. El chico que me dijo que se fue se me acercó y me entrego un individual doblado, diciendo "esto lo dejó para vos", y se fue.
En mi extrañes abrí el individual y me encontré con la historia que la mesera escribió aquel día que me "enamoré" de ella, una historia tan disparatada, tan inquietante y que transcurría en este bar.
En ningún lugar hacía referencia a mi persona, ni decía porqué me daba a mí este escrito, hasta puede haber sido una mentira del mesero que al ver mi tristeza me regaló esta hoja olvidada por la chica para mi consuelo. Pero no importa...
Así fue como una vez más... se escapa una mujer salida de alguna fantasía, o de algún cuento... no sé si la volveré a ver, si la cruzaré en algún lugar de la vida, sé que no volveré jamás a este bar, me resultaría insoportable entrar y no verla... Ya perdí a una Mengana, la sensación de perder una mujer es terrible, sólo deseo retener su rostro y sus manos de músico lo máximo que pueda en mi memoria...

jueves, 15 de agosto de 2013

30 de junio (mañana es mi cumpleaños, me siento como Soriano, triste solitario y final ja!): Mi cumpleaños me recuerda a que la Mengana se fue, porque desapareció poco después de mi cumpleaños, eso nunca lo dije...
Pensaba entonces... la Mengana desapareció. Sin aviso, sin confesarme su plan, su huida (cual Poroto), nada de eso, sólo se fue. ¿Y si hubiera sido de otra manera?, ¿si se hubiera despedido?, ¡mejor! si me hubiera dicho con palabras, textual: "Claudio, clau, te dejo, no puedo seguir con vos...", o lo más textual que se pueda....
¿Me hubiera ido sin más?, digo... ya lo he hecho tantas veces... irme, sin ninguna pretensión ni esperanza. Me duele el conflicto, me cuesta la despedida, mirar unos ojos, sentirse... ¿será solo?... no sé.
¡Imaginemos que no!, imaginemos lo que hubiera pasado si fuera valiente (que no lo soy). Y me hubiera marchado, obediente a su petición de dejarme, pero a las pocas cuadras, como si me resultara  insoportable, regresara corriendo, tocara el timbre de su departamento, me atendiera, subiera, y mirándola a los ojos le dijera que no me voy, que no se vaya... ¿qué me hubiera dicho?, ¿qué habría pasado?...
Conozco mi suerte y un poco a las Menganas, a esta altura creo que un poco las conozco... ella habría dicho, "Te quiero y te agradezco de que regresaras, que corrieras para ello!, me alegra ver tu corazón acá entre vos y yo... pero eso no cambia mi decisión... ni hoy, ni mañana"
Quizás por eso Mengana sólo desapareció, quizás por eso las Menganas desaparecen, porque saben que esas cosas son inamovibles, que lo que sus corazones dicen (errados o no) no tiene vuelta atrás...

En horas es mi cumple, no estoy angustiado, ni enojado, mucho menos arrepentido, pero la tristeza es una condición humana, y no escapo a sus ojos... de todos modos voy a ser muy feliz... eso me enseñó Mengana...
20 de junio (en la cocina por la tarde con una guitarra desdentada): Se le rompió el Sol a la guitarra, es la tercer cuerda de abajo para arriba, de plástico, marca "la más barata que encontré ese día". Lo especifico para sentir que algo sé de ésto del instrumento... cuando se me rompió en medio de una canción muy sonsa y sencilla, pero que me permite desplegar todo mi acting que me hace creer, en mi soledad, que soy un gran músico, un romántico ferviente o un rebelde poderoso...
Pero en mi pasión la cuerda no dio más o no quiso continuar nuestra dupla y se rompió... en ese momento pensé, entre mi atónito, que si la Mengana hubiera estado presente le habría organizado un funeral con honores y condecoraciones a la Tercer Cuerda, la "Sol" de mi guitarra...

lunes, 15 de julio de 2013

15 de junio (en una sala de espera, dónde no se hace más que esperar): Una nena vino y me preguntó “¿en qué sentido está esperando usted?” anonadado le respondí luego de un silencio donde sólo me miró esperando (porque acá solo se espera) “porque me siento triste, no mucho, pero un poco”, y ella se fue feliz con su madre que nunca advirtió nuestra charla. No sé si esa era la respuesta a su pregunta que no conducía a ningún lado, solo sé que esa nena es un buen prototipo de Mengana.
14 de junio (en el primer piso de un café): El otro día en el café del tío oí a una mujer decirle a algo a su novio (creo era su novio) que me resultó impactante (creo que exagero). Ella le decía que para tomar algo, hay que tomar desde un primer piso, dónde no ves directamente a la gente, sino que ves el cielo. No sé si se lo decía como algo romántico, un acto poético o era que le reprochaba al muchacho que la llevara a un lugar que no era un primer piso a tomar un café, admito que el bar del tío no es el ideal para parejas enamoradas o por enamorarse. Sin embargo, más allá de la razón que argumentara la mujer, sus palabras despertaron mi inquietud y decidí hacer la prueba. Para mayor seguridad, y porque realmente me era imprescindible asegurar que esas palabras eran ciertas le pedí a una prima que me acompañara. Ella aceptó como suele aceptar mi familia a mis caprichos sin sentido, dado que como siempre argumento, me tienen un cariño inexplicable y para mí, terrible. Busqué a una mujer apelando a la sensibilidad femenina, aunque mi prima de tan sólo 15 años, aceptó porque la llevaría al centro, la invitaría a tomar algo y seguramente podría juntarse después con sus jóvenes amigos. No importa, ella ya no está, pero una vez que tomamos el café y cruzamos dos míseras reflexiones de la vida, le pregunté que le parecía, que sentía… claro que para que entendiera a dónde se dirigía mi pregunta me tomó tiempo, pero al final me contestó: “no sé Claudio, no sé qué querés… me siento… inexplicablemente bien, como cerca del cielo”. Luego se levantó y se fue sin mucha protocolaridad en su despedida.
Yo no esperaba más, miré con una sonrisa por el gran ventanal del café que tiene el Ateneo en su primer piso y mirando las nubes grises, cargadas de lluvia que no pretendían salir pensé, en que esa mujer que fue al bar de mi tío había ido a contarme cosas que sólo Mengana me solía contar. Sigo creyendo, a veces claro, que ella aún anda por ahí contándome cosas, sólo que es muy orgullosa y muy Mengana para venir a saludarme.
10 de junio (en la cocina de madrugada, a media luz): Hay una mujer en ese cuarto aunque no lo crean, claro que yo duermo en un sillón para no incomodarla. Es una invitada, amiga de un amigo. Razones de la vida la trajeron a dormir a mi casa, no me animo a ser provocador, ni erótico, ni galán, sólo acepte y le hice la cama. Hace un rato la fui a ver como dormía y me pasó esto. Creo que las mujeres cuando duermen atraen a todos los hombres, nos vuelven infantes, somos bellamente vulnerables y nos sentimos protegidos, cuando duermen (sea cual fuera) son nuestras madres, nuestras compañeras, hermanas, una mujer se hace todas las mujeres… porque una mujer que duerme es una vida, que da otra, que descansa mientras construye…
Eso... sólo eso, me vuelvo al sillón conmovido… mejor me voy a verla una vez más.
6 de junio (un día como otros): Estoy acá en una plaza, el frío empieza a querer ser invierno, y el Sol no aparece, está nublado y amaga a llover, pero sólo amaga. Estoy escribiendo sobre el clima no sé por qué, quiero contar otra cosa. Resulta que hace sólo unos minutos estaba acá al lado mío una mujer muy vieja, una anciana, canosa de pelo prolijamente suelto envuelta en atuendos muy escrupulosamente elegidos para su edad. No pretendía aparentar ser menos de lo que era, tener menos años ni menos andanzas. Su cara estaba en un profundo pensamiento, arrugado de los abriles, con amor de abuela, de madre, cuando se llega a esa edad es muy difícil recordar ser hijo. Admito que me incomodó su presencia, la gente mayor me genera incomodidad, pero como suele resultar en mi vida, también sabía que ella no estaba ahí por mero azar, había venido a buscar algo, como una Mengana vieja reconociendo a un Fulano… ahora que no está me animo a sonreír con lo que me dijo, sin aviso, sin preámbulo, como las Menganas hablan (¡¿recuerdan que dije que las Menganas nacen siendo abuelas?!, dijo: él y yo, éramos muy distintos, más bien eso le dije yo… pero la verdad es que éramos iguales, sólo que nunca lo pudimos entender.

Ni pies ni cabeza, como es la vida misma, así me habló y así se fue, no triste sino triunfal, como si hubiera llegado a la conclusión de toda una vida. Yo en serio que deseo creer que así son las Menganas cuando envejecen, te enseñan hasta el último momento.

sábado, 8 de junio de 2013

31 de mayo (de tarde viajando en el tren Mitre rumbo a Drago): Veo como la luz entra al vagón y yo estoy sentado solo. Creo que es injusta esta soledad, mi soledad, pero a la vez pienso que es injusto mi pensamiento. Cuántos hombres en este mundo pueden decir que reconocen una Mengana cuando la ven… que pueden adivinar una palabra de Mengana, un suspiro de Mengana, un abrazo de Mengana, un gesto de Mengana, unos labios de Mengana, un color de Mengana… sólo pueden reconocerlo quienes hayan conocido alguna. 
Si me levantara en este momento y a los gritos preguntara “¿quién de ustedes ha tenido la fortuna de haber conocido a una Mengana?”, nadie levantaría la mano, todos se mirarían cabizbajos, con tristeza frente a tanto infortunio, semejante privación.
Está bien, es fantasioso mi comentario, seguramente me mirarían raro, se reirían algunos, otros preguntarían para sí mismos “¿Qué carancho es un Mengana?”, otros solo me ignorarían bajo sus auriculares.
Después pienso que si mi Mengana supiera que estoy triste porque me siento solo, se decepcionaría mucho de mí… se sentiría inútil y vulnerable… quizás exagero otra vez…
Si mi Mengana estuviera acá, se sentaría al lado mío y preguntaría “¿te estás dando cuenta?”, sólo eso diría… porque creo que a cada momento (y eso Mengana lo sabía muy bien) hay que darse cuenta de que en el mundo está sucediendo algo. Como ahora, levanté la mirada y enfrente mío un padre sostiene a su hija en brazos, ella medio dormida sueña seguramente con la maravilla y la libertad.

No estamos solos, no estás solo Claudio, solo que a veces nos desconectamos del mundo, pero siempre se puede volver…
Gracias Mengana en dónde estés…

jueves, 30 de mayo de 2013

26 de Mayo (nublado arriba del 60 rumbo a casa): Hace un momento estaba en la parada del bondi en Palermo con mi amigo Carlos, un pibe poco estimulante y, en ocasiones, desagradable, pero que los años han hecho que nos acostumbremos el uno al otro. Me acompañó a la parada porque se quedaba en capital y yo me tenía que volver. Mientras esperábamos vimos uno de esos colectivos enormes que son como dos colectivos pero unidos por un fuelle, “mirá, un acordeón con ruedas” me dijo en voz baja, a mí me parecía más un bandoneón y me acordé que la Mengana estaba enamorada de ese instrumento o por lo menos recuerdo que lo mencionaba muchas veces. Entonces lo miré a Carlos y le pregunté, “¿alguna veces pensaste mucho en una mujer?”. Carlos es un hombre muy banal, básico, y mujeriego, realmente no esperaba gran respuesta de su parte. Me miró frunciendo el entrecejo, como si en lugar de buscar la respuesta buscara el porqué de mi pregunta. Y me dijo “cuanto más te aferras a las cosas viejas, más cosas nuevas te pierdes… es bueno recordar, por respeto y siempre con alegría, incluso lo malo… pero mientras menos soltemos menos horizonte nos queda. Lo que vendrá seguramente no será igual, pero lo importante es que sea distinto, eso lo hace valioso”. O algo así me dijo.
Me quedé en silencio, abrumado, el bondi llegó a los 2 minutos y Carlos se despidió de mí como siempre, un poco chabacanamente como si nunca hubiera pronunciado su reflexión. Y ahora me quedo pensando que quizás las Menganas se manifiestan de maneras inexplicables.

martes, 21 de mayo de 2013

18 de Mayo (insomnio en la cocina con una mate): Cuando llegué a casa una bandada de platos acumulados de una semana me esperaban en la bacha. En ese momento sentí que todos los platos sucios del mundo se habían reunido en mi cocina. Mientras lavaba, me sonreía pensando en lo Mengánico de la frase… claro que yo no tengo una Candela que venga todas las noches a lavar y menos a arroparme hasta dormirme. Bien que me vendría…
Me desvelé pensando en Mengana y en Candela, quizás en este mismo instante la cubana se está yendo a su casa tras haber dejado a la Mengana dormida, sencilla, sonriente y en paz…
Último mate y me acuesto.

miércoles, 15 de mayo de 2013

15 de mayo (tomando mate en casa, de tardecita): Me llamó la tía hace un rato para contarme que estaba agradecida por el paseo que le di por la capital a la novia de mi primo, parece que mujer en cuestión ya regresó a su casa y le dijo a mi primo que la había pasado estupendamente, y él, a su vez, habló con su madre para agradecerle a ella y a mí por el trato que le dimos a su novia… uf… que enredo, pero así de enredado me habló la tía. Los años tal vez, o quizás lo acotado de su lenguaje…
En fin, esto me hizo reflexionar sobre el amor, no mucho. En cuanto esto me genera demasiadas contradicciones o sentimientos confusos detengo el pensamiento. Pero pensaba, por encima, que el amor genuino tiene que ver con una entrega denodada que no espera nada del otro. Claramente hablo de un amor puro, no porque sea perfecto sino porque no tiene nombre. No es amor de hermanos, no es amor de pareja, no es amor de madre, no es amor al otro, es amor en un sentido abstracto. Primero deberíamos aprender a amar de esa manera y luego depositarlo en el otro. Una vez que lo depositamos, estamos en condiciones de exigir, de condicionar… porque el amor no es incondicional, y me parece bien que así lo sea. Sin embargo el amor puro es incondicional, porque no tiene condición real, es puro sentimiento.
Otra vez me enredo en mis pensamientos… de nuevo.
El amor puro es pura entrega, no se debe esperar nada a cambio… el amor puro es desagradecido, es injusto… porque uno ama pero nadie te ama…
Con la Mengana era así, quizás lo siga siendo (si es que ella no ha cambiado mucho). Cuando uno amaba a la Mengana, la Mengana era injusta, te era indiferente, te ignoraba, desagradecida… pero esa postura era de profundo amor.
La Mengana no me hubiera amado nunca, para que así yo pudiera aprender a amar de esa manera desinteresada… para que amara puramente, para que conociera ese amor incondicional.
¡Ojo! Mengana amaba condicionalmente, ¡por supuesto!, sin eso no podría vivir. La Mengana necesitaba que la amen, pero en su injusticia y contradicción, exigía todo lo contrario en los otros… eso hacía de la Mengana una mujer maravillosa…
Eso aprendí del amor con la Mengana, o quizás lo aprendí mal…

sábado, 11 de mayo de 2013

7 de Mayo (en el bar con mi submarino): Es terriblemente frustrante no saber qué decir, siento que ahora mismo escribo por compromiso, escribo para tratar de describir un vacío, una nada…no… escribo para llenar, sí, para llenar ese vacío. No tengo deseos de contar algo porque no se me ocurre nada, pero tampoco puedo pretender que mi diario este lleno de historias sublimes, incluso pretender que hayan historias. Un diario es para reflejar mi intimidad, para explayar mi espíritu, mi personalidad, mi decadencia, mi miseria, mi virtud. Pero soy tan arrogante que espero demasiado de estas hojas, las condiciono, vuelvo a mi diario un ideal inalcanzable, ¡peor!, vuelvo a mis palabras, a mi alma un ideal inalcanzable.
Perder Menganas, sentir frustración, perder a una Mengana me resulta un fracaso, ¿para qué estoy en este mundo?, ¿para escribir en un diario?, ¿para no saber que esperar de lo próximo que escriba?, ¿lo que sucederá en el mundo?, ¿en mi mundo?, ¿en el de los demás?...
Veo a los viejos del bar bebiendo silenciosamente, llenos de años y pesares. Veo la calle con toda esa indiferencia de la gente que camina en el microcentro, “todo lo que importa es lo que debo hacer”. Una mujer vende flores en la esquina, nunca la había visto, un señor con traje camina mirando su celular, una muchacha linda mueve los labios cantando en silencio lo que escucha en su mp3. ¿Y yo?... escribo en un bar, en un diario… no escribo por oficio ni trabajo, escribo para aliviar mi mente, para “llenar”, como dije.
Ahora que lo pienso… yo conocí a una Mengana, a una gran Mengana, que me retaría si expresara todo esto en voz alta, que se decepcionaría, con mucho amor, de mi petulancia… “¿preguntas por qué?” me diría, “no te das cuenta de nada, porque lo único que te importa sos vos, y así nunca vas a lograr lo que tenés que lograr en este mundo, que tristeza”…
No tengo idea ni de cómo imagino sus respuestas, incluso podría ser todo una fantasía… pero no, y no importa… no necesito que nadie más lo crea… no importa si es un invento mío (¡cosa que no es!)… las palabras de esta Mengana que no está me dan razones para seguir en este mundo.
Chau diario, le voy a regalar mis medialunas a la mujer que vende flores, la Mengana estaría de acuerdo.

viernes, 3 de mayo de 2013

5 de mayo (de noche en la cocina comiendo una empanada fría): Tengo un primo que se fue a vivir al interior hace como tres años. La tía Claudia siempre me dice que tengo que ir a verlo, que me va a recibir bien. Como dije alguna vez, mi familia me tiene cariño por alguna extraña razón, un cariño que no comparto en intensidad. Bueno, la cosa es que parece que tiene una novia que se venía para Buenos Aires unos días por razones de laburo o algo así y la familia me pidió que fuera su guía turístico dado que soy el que más conoce la capital, porque soy culto (lo cual deducen porque me ven leer seguido) y porque mi primo no podía acompañarla, se tenía que quedar laburando, o algo así. El tema fue que accedí no sin tratar de zafar de aquella responsabilidad. La muchacha llegó esta mañana, la pasé a buscar a Retiro y fuimos derecho para Banfield a lo de mi tía Claudia para que conociera a su actual “nuera”. La chica era muy bonita y simpática, irradiaba una personalidad muy libre, un humor a flor de piel, pero me perturbaba mucho su mirada, la cual era muy triste. Claro que detrás de tan apasionante personalidad y vitalidad pasaba totalmente desapercibido, pero sus ojos, muy en lo profundo, acunaban una tristeza vieja, muy vieja, como de años, de vidas…
Luego de dejar todo en lo de la tía y de las presentaciones correspondientes, a insistencia suya nos fuimos a Capital a recorrer lugares interesantes, yo sólo le prometí que visitaríamos los lugares que a mí me resultaban interesantes de Capital y nada más, ella accedió y fuimos. Estuvimos en el Museo Larreta de Belgrano, en una plazoleta pegada a las vías en la calle Plaza de Villa Urquiza, fuimos hasta el Puente de la Universidad de Derecho, recorrimos San Telmo enteramente y tomamos algo en el bar de mi tío (que no es el marido de Claudia).
El tour completo fue inesperadamente emocionante, divertido, la chica tomaba mate con tanto amor y solemnidad que me conmovía, sus palabras me llenaban en alma, ser su acompañante me generó una completud increíble… era como volver a ser niño y ser amado como un hijo, ser amado como un ser inocente y puro.
Antes que anocheciera nos fuimos a Constitución, ella no quería que la acompañara hasta Banfield, mi tía la esperaría en la estación y se irían juntas a su casa. No le pregunté por qué, sentí que lo mejor era no saberlo. Nos saludamos con un abrazo que me inhibió pero que disfruté. Cuando ya no la vi más por alguna razón empecé a lagrimear, no a llorar sino a soltar lágrimas… Me fui caminando hasta Retiro y de ahí tomé el tren hasta casa. Las casi 40 cuadras hasta la estación las pasé lagrimeando y sintiendo pena. En el tren sentí vació. Cuando entré a casa, ya no existía el tiempo, ya no sentía nada, ni frío, ni calor, ni cansancio, ni pena, ni amor… no sentía…
Mientras escribo esto y mastico mi empanada, creo que lo entendí… me despedí de una Mengana, no una Mengana completa como la mía, pero una Mengana al fin y eso me provoca este frío en el alma, porque a las Menganas no se las vuelve a ver más cuando nos despedimos de ellas y porque una vez más, perdí una Mengana para siempre…

jueves, 25 de abril de 2013


28 de abril (de tarde en el tren rumbo a casa): Hoy en el bar se me acercó “Bolita”, uno de los viejos habitué. Un hombre de rostro sencillo, que a sus 76 años sigue vistiendo el mismo gastado traje que nunca colgó, desde aquel marzo en que lo jubilaron de la sección de contaduría del Correo Central, o eso fantaseaba cuando lo miraba como suelo mirar a los viejos de este bar, tan claros, tan puros e inocentes que se niegan a creer que el mundo es distinto.
Yo estaba sentado con mi submarino observando el ventanal como de costumbre, cuando Bolita se puso adelante mío con semblante preocupado, miraba la mesa como si sus pensamientos no le permitieran levantar la cabeza, como si su preocupación fuera demasiado pesada para erguir su cuerpo, “qué pasa Bolita?” le dije un poco incómodo, suspiró y me dijo “los años pasan “Sobrino” y la vida es vertiginosa, bah, mi vida no fue vertiginosa pero sí ocupada… uno se ocupa y se preocupa de la vida pero al jubilarse y vivir la vejez uno empieza ocuparse y preocuparse, a meditar, como cuando era pibe, o sea de la vida en serio…”, “La vida en serio? cómo es eso?” pregunté, “Claro, la vida de grande son las cuentas, el voto, el ahorro, vacaciones, hacer fila, pero cuando uno ya no se ocupa de eso, y cuando uno no se ocupaba de eso, uno pensaba en cosas como mariposas, de dónde sale el Sol, a dónde va cuando no está, qué es el amor, qué pasa con la luz de la heladera… me explico?”, “Bastante…y en qué pensás Bolita?”. Era maravilloso lo que estaba sucediendo y deseaba que continuara lo máximo posible, antes de que la rutina lo llevara a su mesa. “Siempre te veo pensando “Sobrino” y dicen que sos así bocho, medio filósofo, entonces te quería preguntar… porque ya soy viejo y voy siendo más viejo cada día y tengo tiempo para pensar en cosas que son muy boludas pero son en las cosas que pienso hoy, y me comen la cabeza… para vos cuando empezó el mundo?... porque eh oído que hay teorías que dicen que el mundo podría haberse inventado hace sólo 15 minutos y todo lo que recordamos son fantasías o algo así....”. Que Bolita me viniera con semejante reflexión me dejaba pasmado, una duda respetable, jugosa, digna de pensarse. No suele suceder que los viejos de este bar vengan con temas tan profundos, siempre es fulbo y política. Debía otorgarle al viejo una generosa respuesta, que estuviera a la altura de su meditación. Fue entonces que recordé algo que me pasó alguna vez (hace tiempo uf!) en la casa de la Mengana, yo me encontraba desayunando con ella y en medio de la profunda paz de su hogar me dijo mirándome sobre la taza de té “Sabés Claudio, creo que te diste cuenta, y sí, el Mundo empieza en esta Casa…”.
Me sonreí con nostalgia, Bolita me miraba con apremio y le respondí “Bolita, la pregunta no es cuando, la pregunta es dónde…”. El viejo se quedó pasmado un rato, mi respuesta no era, para él, nada concreta, pero lo mágico fue que sonrió, me dio una palmada en la mano y antes de levantarse e ir a su mesa a charlar de fulbo con Jorge me dijo “Vo´ sí sos bochudo Sobrino, vo´ sí que tenés la cabeza loca, jaja!”

jueves, 18 de abril de 2013

20 de abril (desayunando): Hace una semana encontré en el asiento de la estación San Juan del subte un sobrecito muy chiquito que parecía de regalo, adentro había una mini notita que decía “te lo regalo” y un prendedor muy simpático: dos coyas pegados, un hombre y una mujer, unidos por el pegamento y los hilos de colores. Como no había nadie más en la estación (fue un domingo muy temprano ahora que recuerdo) asumí que el regalo era para mí. Esa noche al volver a casa encontré debajo de la mesita de luz un par de medias que creí haber perdido, lo raro es que estaban en una bolsa de plástico prolijamente dobladas.
Por alguna razón sentí que los coyas con su nota y las medias, guardaban una especia de relación mística, y por eso decidí darle nombres a los coyas como agradecimiento. El varón se llama Adolfo y la nena se llama Amanda… me reí en ese momento imaginando que a la Mengana le hubiera encantado ese gesto, incluso siento que los nombres los puso ella, la oigo diciendo “ellos deben estar juntos toda la vida, por eso están pegados, tenés que ponerles nombre porque se van a enojar con vos y como te devolvieron tus medias (porque es obvio que fueron ellos) ahora estas obligado a cantarles todas las noches antes de irte a dormir para que no se sientan tristes”.
Es por eso que desde hace una semana les vengo cantando a los coyas, que se pasan el día entero en mi mesa de luz, no los saco por miedo a perderlos, aunque seguramente la Mengana me retaría por eso, “ellos quieren ver el mundo, conocer la luz del Sol hombre malo!” diría… pero aún no es el momento. El primer día les canté “Ojos de videotape” de Charly, porque esa canción le gustaba mucho a la Mengana…

domingo, 14 de abril de 2013

7 de abril (3am en mi cama): Me desperté en medio de la noche para ir a al baño a mear, cuando regresé a mi cama una vez acostado me percaté de un hecho curioso que hizo que me levantara nuevamente a escribir esto en mi diario antes de olvidármelo por la mañana (cosa que sé que les suele suceder a los artistas en sus inspiraciones nocturnas, no sé si llamarme artista, pero inspirado creo que sí, de la inspiración puedo apropiarme). Desde que la Mengana se fue, tengo la costumbre de, algunas noches, dormirme abrazado a la almohada…. creo que digo su nombre mientras me voy durmiendo, es cursi, pero es verdad, que tonto… supongo que es una manera de llamarla, o mejor dicho, un conjuro para invocarla y volver a soñar con ella.
Ya no sueño con Mengana, desapareció incluso del mundo de los sueños, por lo menos de los míos…

viernes, 12 de abril de 2013

6 de Abril (madrugada de otoño): Hoy tuve que ir hasta Lomas de Zamora… cuando volví, de noche tarde, inevitablemente pasé por Constitución. Esperando el bondi, cerca de las ratas y de un puesto de revistas, recordé que ya había estado en ese lugar, en esa parada, esperando ese mismo 60 mil veces antes, porque la Mengana vivía muy cerca, en el barrio de San Telmo, y al terminar mis visitas, muchas veces hasta altas horas de la noche, llegaba hasta aquí donde me permitía asimilar o comprender todas las cosas que Mengana me hubiera manifestado. Durante el largo viaje de 2hs hasta Acassuso me permitía enojarme o sonreírme de todas las palabras, reproches y mimos que aquella mujer profesaba en su casa. Ahora que lo pienso sigo sin recordar la dirección de la Mengana, nunca más volví a cruzar su edificio, de todos modos hace tiempo que dejé de buscarla, cundo se trata de Menganas es algo inútil. Mientras esperaba en la oscuridad tan insegura de aquel sitio, recordé que a ella le asustaba andar sola de noche, en ocasiones se privaba de hacer actividades que le generaban placer por miedo a volver sola a su casa, me angustiaba pensar que mi Mengana sintiera miedo, siempre que podía la alentaba a que saliéramos a caminar de noche, ella en esas ocasiones bailaba de alegría al ver la negritud de las calles y a la Luna tan amable. Apoyado en el poste de la parada sonreí recordando a mi Mengana y al olor de su barrio, huele a mujer antigua, a juguetes de madera y eternidades.
Como la extraño a veces, debería pensar más en ella…

domingo, 7 de abril de 2013

3 de Abril (noche fresca): Tengo en mi casa una colección interminable de té: de boldo, manzanilla, frutilla, durazno, manzana, frutos rojos, hierbas mentoladas, de limón, canela, té verde, té blanco, etc. Todos en saquitos, dada mi rusticidad para su elaboración, y lo más interesante es que desde pequeño aborrezco el té, siempre me recordaban a estar enfermo y de más grande me daba nauseas beberlo en ayunas. Sin embargo ahora los tomo con diligencia y puntualidad… siempre a las cinco de la tarde. Tomo en tetera, con tacita en platito y acompañado (en lo posible) con una tora. No me di cuenta de este cambio hasta hoy, en que me llevaba a la boca un sorbo de té de mosqueta. Comencé esta costumbre cuando conocí a la Mengana por orden y capricho suyo, hoy lo bebo con la esperanza de oír su voz al reprocharme, “si lo preparás así pierde el sabor”…. porque eso querría decir que la silla vacía frente mío y la taza extra que siempre pongo sobre la mesa son suyas… pero esto solo pasa en mi imaginación, seguiré bebiendo hasta que la Mengana regrese, cosa que sé que nunca ocurrirá.
28 de marzo (día de otoño): Cada tanto termino de arrancar de los árboles una hoja seca que no ha caído con la esperanza de que aparezca la Mengana a reprocharme con su voz "dejalas hombre malo, que ellas pueden solas, no necesitan tu ayuda egoísta!"... esa sensación me divierte y me causa vértigo.

visitas al Diario